4.10.15

Tres sueños de Descartes

Por Ramón Xirau


Primer sueño

Aparecen algunos fantasmas que lo asustan de tal manera que se siente obligado, al caminar, a inclinarse hacia el lado izquierdo; tal es la debilidad que sufre en su costado derecho. Avergonzado de caminar así se esfuerza por erguirse. Un viento impetuoso le hace dar tres vueltas apoyándose en el pie izquierdo. Ve un colegio en su camino, y entra en él para rehacerse.
Trata de llegar a una iglesia donde quiere rezar pero ve a un conocido y quiere volver a saludarlo. Es rechazado por el viento que sopla hacia la iglesia. En el patio se encuentra con otro conocido por quién sabe qué N. Desea verlo para darle algo. Piensa que se trata de un melón. Su interlocutor y cuantas personas pasan caminando erguidos aun cuando Descartes sigue "encorvado y carente de equilibrio" a pesar de que el viento prácticamente ha cesado. Después de esto despierta, siente un fuerte dolor que le hace pensar que "a lo mejor había sido obra de un genio maligno que lo hubiera querido seducir". Reza para buscar la protección divina contra este mal sueño y, al cabo de dos horas, vuelve a dormirse.

Segundo sueño

Escribe Baillet: "Creyó oír un ruido agudo y fuerte que pensó ser un trueno". Asustado, se despierta y ve ante sus ojos muchas chispas que recorren el cuarto. Se distrae con esta experiencia óptica y se duerme "con bastante tranquilidad".

Tercer sueño

Encuentra un libro sobre la mesa sin saber quién lo ha colocado allí. Se trata de un diccionario y espera que "le sea útil". Al mismo tiempo encuentra "otro libro bajo su mano, que no le era menos novedoso ya que tampoco sabía de dónde había venido". Ve que es una colección de poemas de distintos autores, titulado Corpus poetarum. Al abrir el libro lee este verso: Quod vitae sectabor iter? (¿qué camino habré de seguir en la vida?). "Al mismo tiempo vio a un hombre que no conocía pero que le presentó un texto en verso, que empezaba por Est et Non." El desconocido elogia el poema. Descartes dice que se trata de un idilio de Ausonio que está en el Corpus poetarum. Mientras busca sin éxito el poema, Descartes dice al desconocido que el diccionario ha desaparecido de la mesa. Reaparece pero ahora incompleto. Vuelve a Ausonio y como no encuentra el Est et Non afirma que en el libro hay un poema del mismo autor y mucho más hermoso; el poema se titula Quod vitae sectabor iter? El desconocido le pide que se lo muestre pero Descartes se distrae al ver unos hermosos grabados que aparecen en el libro. Súbitamente desaparecen libros y desconocido. Escribe Baillet: "Debe notarse muy especialmente que, dudando si lo que había visto era sueño o visión, no sólo decidió todavía dormido que era un sueño, sino que aun lo interpretó antes de que el sueño lo abandonara".




*Texto de Baillet en La vie de Monsieur Descartes. 
*Baillet tomó los sueños del Olímpica, breve relato de Descartes hoy perdido. 
Fragmento citado en Palabra y silencio de Ramón Xirau, 1968.


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