31.5.14

Werner Herzog: "Lanzar al mundo desafíos imposibles, condenados al fracaso de antemano" .

Por Luis Terán

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LT: ¿Cómo escribe usted un guión?
WH: Es curioso. Escribo guiones muy rápido, pero no los uso a la hora de filmar. Normalmente pienso mucho tiempo en la historia: es decir, tres meses, un año, pero siempre intensamente. Son textos de prosa, como una novela. Es una precisa descripción de la película. Si ve usted una película y luego la describe escena por escena, entonces sabrá cómo escribo mis películas. Pero no necesito el guión para filmar. A veces, escribo el diálogo la noche anterior, o una hora antes. Para mí es tan claramente visible la película que no necesito el guión.

LT:¿Se documentó históricamente para filmar Aguirre, la ira de Dios?
WH: No, prácticamente no. La razón es sencilla: no hay mucha documentación histórica sobre Lope de Aguirre. Solamente se conservan unas cartas que escribió el rey Felipe. Y también hay referencias de Aguirre en un proceso que se le siguió en la isla de Trinidad. Su vida es una completa oscuridad. Todo lo que se sabe de Aguirre son leyendas.

LT:¿En qué condiciones se realizó la filmación?
WH: Fue muy difícil. Entre otras cosas, nos vimos obligados a construir un pueblo en la selva, con el objeto de alojar a todo el equipo de la filmación. Entre los que llegamos a Perú para hacer la película y la gente que se nos unió allá para el rodaje, alcanzamos a ser mil personas. El pueblo fue bautizado --por todos nosotros-- como "Película o muerte". Hemos atravesado las peores calamidades que se pueda usted imaginar: además de tocarnos la temporada de lluvias, no ha sido fácil conducir a trescientos indios quechuas. Por si fuera poco, soportar al actor Klaus Kinski, que es un histérico, un paranoico. Encima, toda clase de alimañas, molestísimos mosquitos y hormigas. Subir y bajar desfiladeros en los Andes, viajar en balsas por los rápidos del río, sortear remolinos y filmar al mismo tiempo ha sido una labor muy estimulante.

LT: ¿Qué criterio siguió para elegir el reparto de Aguirre, la ira de Dios?
WH: Bueno yo he tratado de conseguir figuras que he imaginado en los principales personajes. El actor ideal, para mí, es el rol de Aguirre, era el Presidente de Argelia, Boumedienne. Como iba a estar ocupado el tiempo que o decidí filmar, tuve que dejar la responsabilidad del personaje de Aguirre en Klaus Kinski, que a decir verdad funciona bien, pero fue muy complicado exigirle control. Una vez tuve que recurrir a la amenaza con pistola: tan difícil era. PAra Inés de Atienza he buscado a una reina pura, a una figura aristocrática. Estando en Lima, por una mera casualidad vi la foto de Helena Rojo en un periódico peruano. Recorté la foto y cuando vine a México la busqué hasta encontrarla. Ella es lindísima y profundamente profesional. Para mí, la mejor actriz en Latinoamérica en la actualidad. Siempre me pasa, ya sea en fotos o directamente, me tropiezo con la gente que me interesa. Por ejemplo, el indio que toca la samfonía lo encontré en el mercado de Cuzco. Un hombre a quien llegué a apreciar mucho. Es un débil mental. Decía que no podía dejar su trabajo de tocar la samfonía (un tipo de flauta hecha por los indios) porque si lo hacía la gente iba a morir. El negro que aparece en el filme no estaba dentro de la historia, tuve que inventarle un papel.

LT:¿Cómo trabaja con sus actores?
WH: No tengo reglas fijas porque no hay gente fija que se pueda poner debajo de reglas. Yo por lo menos no la uso. Creo que la situación me indica cómo debo conducir a un actor.

LT:¿Resulta definitiva para usted la técnica cinematográfica, o no le da mucha importancia a cómo deben ser los actores, los emplazamientos de la cámara?
WH: Como la mayor parte de la veces he trabajado con actores no profesionales, se espantan con las cosas que les pido. Esto crea en ellos cierta tensión, y la tensión yo la aprovecho. Por otra parte, soy muy renuente a hacer dollys o zooms. Solamente que sea absolutamente necesario para la película, entonces la uso. En fin, creo que sí doy bastante importancia a la técnica cinematográfica.

LT:¿Qué opinión tiene de algunos directores de cine que hoy día tienen por una u otra razón gran éxito? Ejemplos: Godard, Bertolucci, Ferreri, Fellini, etcétera.
WH: Su selección no me gusta nada.

LT: Bueno, más que una selección definitiva, siento una gran curiosidad por saber qué le parecen esos cineastas.
WH: Godard no me gusta mucho. Creo que sólo ha hecho una gran película: Pierrot, le fou una gran obra. Todos los que menciona son buenos realizadores, pero sobre ellos está Ruy Guerra; me parece mucho más importante. También Kurosawa, Buñuel y por supuesto, Meliés, a quien considero el mejor de los contemporáneos. También me gustan enormemente Pudovkin, Griffith y siento una gran admiración por el cine de Satyajit Ray, a quien considero un maestro, un verdadero maestro del cine. Finalmente, tal vez le extrañe pero me gustan y me parecen más importantes Truffaut, Bresson que Godard.

LT: ¿Qué es lo que está filmando actualmente?
WH: Estoy filmando un documental de cuarenta y cinco minutos para la televisión. Se titula El gran éxtasis del escultor Steiner que trata sobre un volador de esquíes de profesión escultor. Y, si todo va bien, a finales de mayo del próximo año filmaré mi nuevo largometraje: "Cada uno para sí y Dios contra todos". Es un poco el tema de El niño salvaje de Truffaut. Cuando vi esa película me descorazoné mucho, me enojé; sentía que se habían robado la idea. Pero, ahora puedo decirle que el tratamiento similar al de También los enanos empezaron pequeños y País silencio y oscuridad. Además, la filmación de esta película representa para mí una novedad: será la primera vez que filme en Alemania un largometraje.


Diorama de cultura (Excélsior), 1973.